LA BATALLA

13.

1S 31,1a || Mt 26,31b-35.47b.55b-56

Los extranjeros derrotan a Israel, que vuelve la espalda y sale corriendo.
Jesús les dice a los discípulos lo que va a pasar: que también va a salir cada uno por donde pueda. Ya los recogerá después en Galilea. Pedro no se lo cree: él vale más que los otros, y no va a caer en la trampa.
Vienen Judas, uno de los Doce, no extranjero, pero que se ha vuelto extraño, y esos otros extraños a Dios que son los sacerdotes y ancianos del pueblo, con espadas y palos. Tan extraño les es el buen sentido de la Escritura, que no se han dado cuenta de que está pasando lo que ya dijeron los profetas que tenía que pasar: cara a cara y de día, cuando enseñaba, no han podido coger a Jesús. Ahora vienen a acorralarlo de noche, como si fuera un ladrón.
Pedro, a la hora de la verdad, saldrá huyendo. Igual que los otros.

14.

1S 31,1b-2 || (Jn 18,6-9;) Mt 27,38.

Caen muchos israelitas en el Monte de Gelboé. Los extranjeros van a por Saúl y sus hijos, y matan a Jonatán, a Aminadab y a Melquisúa. Queda Saúl, que morirá el último.
(En el Monte de los Olivos, Jn señala que los que caen no son los de Jesús, sino los que vienen a buscarlo. El Nuevo Israel, que Dios le ha confiado, no se puede perder.)

15.

1S 31,3 || Mt 26,51; 27,35a (Jn 19,34).

El peso de la batalla recae sobre Saúl. Cuando lo descubren los arqueros le atraviesan los costados (24) a flechazos.
Uno de los discípulos saca la espada y le corta una oreja al servidor del Sumo Sacerdote.
A Jesús lo crucifican (y Jn añade que después de muerto, le abren el costado de una lanzada).

16.

1S 31,4a || Mt 26,52; 27,77.50a.

Saúl le dice al escudero que saque la espada y lo mate, antes de que vengan a matarlo los incircuncisos esos.
Jesús le dice al discípulo que deje la espada en su sitio: que el que a hierro mata, a hierro muere. Otros incircuncisos lo prenden y lo llevan al pretorio, donde está esperándolo toda la cohorte.
En cruz, Jesús grita otra vez.

17.

1S 31,4b || Mt 27, 29-31.41-44.

Saúl le tiene más miedo al ridículo que a la muerte. Quiere morir para que los incircuncisos no se rían de él. Pero lo harán de todos modos después de muerto.
De Jesús se ríen antes de llevarlo a matar. Con mala sangre de cuartel lo disfrazan de "Rey de los judíos", para pinchar de paso a los susodichos. A Pilatos le hace tanta gracia el chiste de sus valientes y leales legionarios, que lo manda escribir en latín, griego y hebreo.
En la cruz, los sacerdotes, escribas y notables se ríen del que fue a por lana y salió trasquilado. Del Justo que sufre (25) . Otra vez se creen que no ven lo que les está saltando a la vista.
Y para que no falte nadie, hasta los ladrones crucificados se desbocan.

* * *

Pero a la burla de los chistosos responde el sarcasmo del Evangelio: se están pasando de listos.
La burla, propia de los que no tienen corazón, es desprecio del que sufre. El sarcasmo es humor negro de un corazón que sangra. ¡Cuidado con confundir la burla con el sarcasmo! Que el sarcasmo es a veces el humor de Dios.



(24) Texto griego. El hebreo dice que se echa a temblar. vuelta
(25) Sal 22,9; Sab 2,13.18-20


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La muerte